15 may. 2017

Lasiommata megera (Wall Brown) y Lasiommata maera (Large Wall Brown)

En Asturias vuelan dos mariposas muy parecidas de la familia Nymphalidae, subfamilia Satyridae, que nos resultarán fáciles de ver a lo largo y ancho de nuestra geografía, con excepción de las áreas más urbanizadas y degradadas.

Estas comunes mariposas son la Lasiommata megera, vulgarmente conocida como (Saltacercas) y la Lasiommata maera (Pedregosa). Sus orugas se alimentan de gramíneas y los imagos vuelan desde mayo hasta finales de septiembre, en dos generaciones.

Lasiommata megera (saltacercas)



Entre el macho y la hembra de esta especie, existe una clara diferencia (dimorfismo sexual) que nos permitirá no confundirlas; se trata del gran "androconio" que presenta el macho en el anverso de sus alas anteriores. Este "androconio", formado por una gran concentración de escamas, tiene como finalidad segregar un peculiar olor que tiene efectos afrodisíacos en las hembras de su misma especie ¡toda una obra de ingeniería del perfume!. 


Su facilidad para camuflarse entre las rocas y los suelos pedregosos y esa peculiaridad tan especial de volar por ahí emitiendo perfumes sugerentes, tal vez sean una de las principales causas de su proliferación y facilidad para la reproducción... pero esto son cosas mías, no tiene nada de científico.


La hembra de la Lasiommata megera, aunque tiene las mismas tonalidades doradas que el macho y luces los mismos ocelos con un puntito blanco central, carece del androconio y es un poco mayor que su compañero, midiendo ambos entre los 3-4 cm con las alas abiertas.


Les gustan especialmente los lugares pedregosos y cuando cierran sus alas se mimetizan muy bien con el entorno.


Lasiommata maera

Esta mariposa se diferencia de la anterior en que goza de un colorido un poco más apagado que la L. megera, mientras que es ligeramente mayor, llegando a superar los 5 cm. de envergadura.



En este caso el macho carece de "androconio" marcado en sus alas anteriores, aunque si nos fijamos en detalle, parece intuirse camuflado entre las escamas del mismo color. 


En el macho predomina el color marrón y presenta grandes ocelos en sus bordes. En este caso los dos grandes círculos del extremo de las alas anteriores contienen dos pequeños puntitos blancos y, como en el resto, se bordean por un círculo dorado que destaca sobre fondo monocolor.


La hembra de la Lasiommata maera es de mayor tamaño que el macho y más llamativa por la intensidad de sus colores y manchas leonadas.


Aquí vemos a la hembra compartiendo un cardo con un ejemplar de Elasmucha grisea.


Con las alas cerradas se distingue bien de su pariente la Lasiommata megera, presentando una tonalidad grisácea o plateada.


Y como todo en esta vida, aunque no nos guste, la muerte a veces se nos presenta de bruces. Intenté cambiar su destino, pero no quise quedarme a ver el desenlace, supongo que aunque le retiré con todo cuidado esa pegajosa tela de araña ya debía de estar demasiado dañada por la odiosa araña que me diréis que también tiene derecho a la vida... 


En este caso se la hubiera cambiado por cien mosquitos...

Salud para todos

17 abr. 2017

Un día de mariposas primaverales

Hacía mucho tiempo que esperaba un día, tan solo un día de buen tiempo y de libertad, para pasear tranquilamente por estos senderos norteños lejos de la agobiante vida urbana en busca de mariposas, mi terapia preferida para volar lejos, muy lejos, colgada de sus alas.

El camino escogido fue el que parte de la Collada de San Román o Collada de Amieva -según se nombre desde un lado u otro de ambos pueblos- y se adentra en dirección al Valle de Angón y el curso medio del río Dobra, encajonándose entre el impresionante murallón del Macizo Occidental de los Picos de Europa (Cornión) y la ladera por la que discurre la Senda del Arcediano camino de las tierras de Sajambre, ya en la provincia de León, dominada por las hermosas cumbres de los picos Cabroneru y Valdepino, hasta alcanzar la majada de Bellanzu y el embalse de La Jocica.

Cuando aún los ojos no se habían preparado adecuadamente para adaptarse al pequeño y diminuto mundo donde habitan, a cierta distancia, apareció volando una especie de pequeño papel amarronado que al detenerse y cerrar sus alas se convirtió en una verdísima mariposilla, vestida con ese traje que solo ella posee y que la hacen inconfundible. Ella bien sabe que esa tonalidad le es muy útil para mimetizarse a la perfección con el entorno de plantas atlánticas que ya están en plena explosión. Pero cuando se detiene en una de ellas, permanece quieta, tranquila, dejándose fotografiar sin asustarse.

Callophrys rubi (Linnaeus, 1758)

                   
Mientras estaba absorta con ella, por el rabillo del ojo, vi volar lo que me pareció en principio un pájaro y que resultó ser un ejemplar de Nymphalis antiopa que era la primera vez que veía en el concejo de Amieva. Dejé a la preciosa C. rubi para intentar pillarla entes de que desapareciera en un bosquete de avellanos.

Al contrario que la pequeña mariposa verde, la Nymplahis antiopa es de un tamaño considerable ya que la hembra llega a alcanzar los siete centímetros de envergadura. Esta gran mariposa, que le gusta volar por encima de las copas de los árboles ribereños, pasa el invierno en estado adulto por lo que sabemos que este ejemplar ya había nacido el anterior verano y ahora con el calor primaveral, despertaba de su largo letargo. Un distintivo para diferenciar los ejemplares nuevos de los de la temporada anterior es el color blanco del festón de sus alas que en el caso de los del año anterior es de color blanquecino, mientras que en los nuevos es amarillento. Esta bella y esquiva mariposa tiene una larga vida si es capaz de evitar a sus numerosos depredadores.

Nymphalis antiopa (Linnaeus, 1758)


Daba gusto volver a ver volar a las más corrientes mariposas, como a la abundantísima Pararge aegeria o mariposa de los muros, que aunque tengo cientos de fotos de ella, no puedo dejar de fotografiarla en esa posición tan relajante en medio del camino. 

Pararge aegeria (Linnaeus, 1758)

No conseguí que se parara en ningún momento la revoltosa y también común Anthocharis cardamines, que jugaban con otros ejemplares de su misma especie pero sin darse un respiro. Os dejo una foto de otro año para ver si vosotros tenéis más suerte o paciencia. Es muy fácil de identificar por el borde amarillo de sus alas anteriores que se distingue perfectamente en vuelo.

Anthocharis cardamines (Linnaeus, 1758)
Las Pieris también son abundantes y muy fáciles de distinguir por su color blanco dominante.




                            Como esta Pieris napi, inconfundible por los nervios de sus alas.

Otra de las mariposas relativamente fáciles de ver es la Polygonia c-album. En este caso también se trataba de un ejemplar del año anterior que había pasado el invierno en estado adulto y que volvía a reactivarse con el calor del sol de abril.


Polygonia c-album (Linnaeus, 1758)
                                               
Igualmente fue muy gratificante volver a encontrarme con la -ya desaparecida en muchos países europeos- Euphydryas aurinia y que por estas tierras del concejo de Amieva es frecuente ver desde abril hasta mediados del mes de junio. 

Euphydryas aurinia (Rottemburg, 1775)
Los ejemplares asturianos han sido encuadrados en la subespecie Euphydryas aurinia kricheldorfii (Collier, 1933)
 La Colias crocea es también muy común y no tendremos problema en encontrarla libando tranquilamente

Colias crocea (Geoffroy, 1785)

y compartiendo espacio con las pequeñas Coenonymphas

Coenonympha pamphilus (Linnaeus, 1758)
                             

                   
Cerca de zonas húmedas son fáciles de identificar igualmente las pequeñas y delicadas especies de la familia Lycaenidae, como esta bella Celastrina argiolus que libada las sales de los márgenes del Dobra.

Celastrina argiolus (Linnaeus, 1758)
Aunque la última mariposa de hoy ya la tenía, no dejó de emocionarme por no ser corriente de ver; se trata de Boloria dia, de la familia Nymphalidae y que se distingue bien por los dibujos y el color violáceo de sus alas posteriores.

Boloria dia, (Linnaeus, 1767)


Cientos de ejemplares de diferentes especies daban vida al largo camino y podríamos hacer fotos y más fotos sin detenernos un minuto, aunque el deseo último siempre es encontrar una especie de esas que aún nos faltan... Cada año es más difícil, lo que aún es más emocionante y no por ello dejaré de pararme con cada una de ellas por muy corrientes y abundantes que sean, cada una es única e irrepetible.

Gracias, como siempre y desde hace años, al responsable directo de mi  afición favorita. Le estaré eternamente agradecida a D. José González Fernández (Asturnatura), que me ayuda, con su infinita paciencia, a no errar en las identificaciones.

¡Salud para disfrutar esta nueva primavera!

12 mar. 2017

Majadas (Mayáes) d´Ordes y Baenu (Amieva)

Las altas majadas/mayáes del concejo de Amieva, al igual que las del resto de Asturias, son miradores excepcionales de nuestra geografía y muchas de ellas son accesibles para senderistas, no requiriendo más esfuerzo que el de desear conocerlas. Si una gran mayoría de los asturianos visitara estos paisajes ancestrales, donde se enraiza nuestra cultura, no habría manera de que llegaran a desaparecer olvidadas por el abandono y la desidia. Auténticas joyas de nuestro pasado, agonizan ante nuestra indiferencia ahora que los pastores que las utilizaban y cuidaban están en total declive.

Llegar desde las ciudades del centro de la región al concejo de Amieva nos llevará aproximadamente una hora y media en coche y algo menos en moto, no será difícil prepararnos para una caminata con premio al final del recorrido.

A través de la carreta del Pontón, que parte del Puente Romano de Cangas de Onís, llegaremos hasta el núcleo de Ceneya dónde tomaremos la carretera hacia Amieva, pueblo del concejo del mismo nombre y, al poco más de dos kilómetros, dejaremos el vehículo en el inicio de la ruta (una pista bien marcada, bordeada por praderías y donde suele haber varias furgonetas de empresas de barranquismo).



La pista, de uso ganadero, nos conducirá en constante ascensión a través del impresionante Monte
Tornos, una vez dejado a nuestra derecha el invernal de Llerimundi.

Inicio: 444 m.s.n.m.
Collada d´Ordes: 1140 m.s.n.m.
Distancia Inicio-Collada d´Ordes 4,8 km.
Distancia final hasta Baenu: 5,9 km.


La subida nos llevará unas dos horas y media, y a medida que vayamos ascendiendo necesitaremos hacer varias paradas para descansar las rodillas y olvidarnos del esfuerzo,contemplando el paisaje que dejamos a nuestras espaldas.


Amieva, en otros tiempos capital del concejo, se hace visible a vista de pájaro.


A la izquierda de la imagen la pelada Cuesta Valles y al fondo la calcárea Sierra de Amieva, tras la cual circula por estrechísimo y vertical desfiladero el río Dobra.


La pista hormigonada que nos conducirá hasta lo alto de la Collada d´Ordes, circula en casos paralela
a un antiguo camino que se pierde entre la vegetación. Hoy en día esta pista es utilizada por los escasos ganaderos que llevan sus vacas en trashumancia estacional a los puertos entorno al Picu Valdepino.


Hay momentos en que esta vertical pista presenta curvas cerradísimas, alcanzando en algún punto más del 40% por lo que no es recomendable aventurarse a transitar por ella en coche por mucho que nos apetezca saltarnos las señales de prohibición...



Una vez alcanzada la collada d´Ordes, punto más elevado de la ruta, aparecerá ante nosotros las cumbres del vecino concejo de Ponga e iniciaremos el descenso hacia la majada d´Ordes por cómodo camino. (En primer término,a la derecha, el Carriá y al fondo, cubierto parcialmente, el Tiatordos)


A partir de este punto ya solamente nos quedará poco más de un kilómetro, en descenso, hasta alcanzar la escondida mayada  d´Ordes, situada en torno a los 1000 metros de altitud. Una fuente, a nuestra izquierda, nos servirá de referencia.


Y justo frente a ella, al otro lado del camino, nos encontraremos con el monumento megalítico conocido como Llastra d´Ordes, incluido en el Inventario del Patrimonio Cultural de Asturias por Resolución de 23 de diciembre de 2013, de la Consejería de Educación, Cultura y Deporte.

Según la Carta Arqueológica del concejo de Amieva se trata "de una laja caliza con las siguientes medidas: longitud: 2,20 m. anchura: 1,10 m. grosor: 0,20 m. altura máxima de la estructura: 0,80 m. La laja se apoya sobre tres afloramientos calizos. Los huecos entre la parte baja de la losa y el suelo has sido rellenados con pequeños bloques dejando en el lado sur un pequeño hueco a modo de entrada. No conserva ningún resto de túmulo u otra estructura que pudiera haber cubierto lo que hoy se puede ver. Tampoco se le asocian piezas arqueológicas o enterramientos reales o imaginarios (leyendas). A este respecto, el pastor Martín Vega nos aseguraba su antigüedad y el uso de rodillos para su colocación. Su cronología prehistórica es dudosa ante la ausencia de datos arqueológicos; sin embargo su forma coincide con las construcciones megalíticas que se pueden encontrar en zonas cercanas".


El lugar dónde se asienta el yacimiento arqueológico es de gran belleza, ocupado por verde pradería con grandes fresnos centenarios, si bien este pequeño y supuesto dólmen no presenta ningún cuidado especial y su abandono es evidente.


En su entorno se conservan los restos de las cabañas de la antigua majada, donde aún permanecen ejemplos en muy diferente estado de conservación, según vemos en las imágenes siguientes.





Dejando atrás la mayada d´Ordes y siguiendo el camino perfectamente marcado, nos dirigiremos al magnífico lugar de Baenu dónde si bien se hacía y hace aún mayá por algunos pastores no es una majada propiamente dicha ya que sus terrenos son particulares.


Baenu es uno de esos lugares increíbles que esconde la geografía asturiana. Antiguamente los pastores subían con sus ganados por difíciles y pendientes caminos desde el valle del río Sella, documentados (y realizados) por Francisco Ballesteros en una de sus excelentes publicaciones Amieva y Ponga. Historia y Caminos Antiguos. Ediciones Nobel. 2000.



Desde Baenu podemos divisar el estrecho desfiladero de los Beyos por el que transita, al borde del río Sella, la carretera que se dirige al puerto del Pontón y tierras de Sajambre.


Las dispersas cabañas de Baenu, al estar situadas en terrenos privados, presentan un mejor estado de conservación.


En alguna de las antiguas cabañas se han llevado a cabo obras de mejora que permiten a sus propietarios vivir largas temporadas en el lugar, al igual que hace nuestro querido amigo Raúl, ganadero del pueblo de Cién y al que desde aquí le queremos desear que se recupere muy pronto para que pueda regresar a cuidar y llenar de vida este escondido y fértil asentamiento pastoril.





Sin el duro trabajo de los pastores nuestros paisajes de montaña, tal y como los conocemos hoy en día, desaparecerán irremediablemente y una cultura milenaria quedará mimetizada por la vegetación y el olvido.


Si os interesan las brañas y majadas de nuestra región, os recomiendo que visitéis el blog del paseante solitario http://rinconentomologo.blogspot.com.es/ quedaréis asombrados de tantos y tantos lugares desconocidos que guarda nuestra Asturias, la cual, si la pudiéramos "desplegar", llegaría hasta el mismo golfo de Cádiz...

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